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Informe de la Unión Europea sobre "Nuevos modos de aprendizaje y enseñanza en las universidades" [actualizado]

Octeto - 27 octubre, 2014 - 10:16

El grupo de alto nivel de la Unión Europea sobre modernización de la educación superior ha publicado un informe sobre "nuevos modos de aprendizaje y enseñanza en las universidades".

El mensaje es claro. Aún aceptando que las instituciones de educación superior y, en especial el personal docente, son los actores principales en la realización de estos cambios pedagógicos, es responsabilidad de las autoridades públicas crear el marco y los incentivos para actuar.

En resumen, las quince recomendaciones finales del informe son las siguientes:

  1. La Commisión Europea debe apoyar a los estados miembros en el desarrollo e implementación de marcos nacionales que amplien e integren nuevos modos de aprendizaje y enseñanza en las universidades.
  2. La Commisión Europea debe priorizar el apoyo a las instituciones de educación superior bajo el programa Erasmus+.
  3. La integration de tecnologías y pedagogías digitales debe formar parte de las estrategias de enseñanza y aprendizaje de las instituciones de educación superior.
  4. Las autoridades nacionales deben facilitar el desarrollo de marcos nacionales de competencias para las habilidades digitales, e integrarlos en el desarrollo profesional de los docentes de educación superior.
  5. Todo el personal docente de las instituciones de educación superior debe formarse en las tecnologías y pedagogías digitales relevantes como parte de su formación inicial y continua.
  6. Los marcos de financiación nacional deben crear incentivos, especialmente en el contexto de nuevas formas de financión por objetivos.
  7. Las autoridades nacionales deben crear financiación específica para apoyar la integración de nuevos modos de aprendizaje y enseñanza en las universidades.
  8. Las autoridades nacionales y regionales deben aprovechar el programa de Fondos Estructurales y de Inversión Europeos para apoyar el desarrollo de infraestructures, tecnologías y repositorios.
  9. Las autoridades públicas deben desarrollar directrices para asegurar la calidad del aprendizaje abierto y en línea y promover la excelencia en el uso de las TIC en la educación superior.
  10. La Comisión Europea debe apoyar iniciativas transfronterizas de desarrollo de estándares de calidad para el aprendizaje abierto y en línea bajo el programa Erasmus+.
  11. Las instituciones de educación superior deben asegurarse de que los mecanismos de control de calidad se aplican a todas las formas de educación reglada.
  12. La Comisión Europea y las autoridades nacionales deben incentivar que las instituciones de educación superior otorguen y convaliden créditos ECTS por todas las formas de educación en línea.
  13. Los gobiernos y las instituciones de educación superior deben trabajar para generalizar el acceso abierto a los recursos educativos. En el sector público las licencias abiertas deben ser obligatorias y deben permitir el uso y modificación de los contenidos.
  14. Los estados miembros deben asegurarse de que sus marcos legales permiten a las universidades recoger y analizar datos de aprendizaje con fines educativos. Los estudiantes deberán ser informados de ello y será necesario su consentimiento.
  15. Las plataformas en línea deben informar de un modo claro y comprensible a los usuarios acerca de sus políticas de protección de datos. Siempre deberá existir la opción de anonimizar los datos.

Más información:

Temas: universidad
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El impacto de los servicios de detección de plagio en las universidades

Jordi Adell - 26 octubre, 2014 - 12:55

Observaciones sobre el impacto de los servicios de detección de plagio en las universidades
15 de abril de 2014
(Traducción al castellano del informe original en catalán, publicado en la web del CENT).

La Universitat Jaume I y otras universidades de nuestro entorno han estado considerando la integración de servicios de detección de plagio (SDP en adelante). Los SDP son sistemas informáticos diseñados para detectar similitudes en los textos y otros materiales presentados por los y las estudiantes para su evaluación. Existen sistemas comerciales y libres. Algunos de los más conocidos son Turnitin, Ephorus o Unkund.

Para realizar su función, estos sistemas comparan de manera automatizada el texto en cuestión con millones de documentos accesibles en la Internet y con millones otros textos de su propia base de datos, formada por todos los envíos analizados anteriormente. El sistema elabora un informe en el cual se identifican los fragmentos aparentemente plagiados, se presentan los textos “originales” y se asigna al texto analizado una puntuación o porcentaje de plagio. En muchas universidades que disponen de estos sistemas se requiere que los estudiantes pasen la prueba antiplagio antes de enviar un texto al profesorado para su evaluación. Estos sistemas han desarrollado módulos para los LMS (Learning Management Systems) más populares, como  Moodle, Blackboard y otros.

Los SDP no están exentos de polémica. Su uso no es sólo una cuestión técnica sino que tiene implicaciones legales, éticas y pedagógicas algunas de las cuales enumeramos a continuación.

1. Violación de la propiedad intelectual
En su funcionamiento normal, los SDP añaden sistemáticamente a sus bases de datos todos los textos de los estudiantes que analizan. Por motivos legales, algunas universidades obligan sus estudiantes a firmar una cesión de derechos de autor con este fin como requisito para matricularse. La diferencia evidente de estatus entre un estudiante potencial y una universidad hace pensar que este acuerdo es coercitivo. En todo caso, una universidad pública está entregando a una empresa privada y con ánimo de lucro los materiales creados por sus estudiantes que pierdien el control de su obra.

2. Violación de la privacidad
Las universidades pueden violar el derecho a la privacidad de los y las estudiantes al poner a disposición de las empresas que ofrecen los SDP sus trabajos originales. Estos sistemas no solamente usan estos textos para la detección de un posible plagio, sino que pueden mostrar los trabajos originales a terceras personas en caso de que detecten que alguna parte del texto enviado parece plagiada.

3. La presunción de culpabilidad altera el ambiente de aprendizaje
El uso de estos sistemas altera la relación entre profesores y estudiantes. Presupone que el estudiante es culpable de plagio hasta que no pase la prueba del SDP y demuestre así su inocencia. Este hecho, sin duda, modifica el ambiente en el cual se desarrollan las actividades académicas y perturba las imprescindibles relaciones de confianza entre profesorado y estudiantes, necesarias para el aprendizaje. En algunas universidades que utilizan estos servicios, los estudiantes se ha quejado del agravio comparativo que supone someter al SDP sus trabajos, pero no los apuntes y materiales que proporciona el profesorado.

4. Pérdida de oportunidades de formación
Si bien es cierto que los SDP pueden desanimar a algunos estudiantes de cometer plagio, las razones son más policiacas y represivas que relacionadas con los valores de integridad académica que deben de promover las universidades. Los académicos evitan el plagio no porque puedan ser descubiertos y castigados, sino porque asumen un conjunto de valores que guían la docencia, la investigación y la difusión del conocimiento. Al transferir la responsabilidad de definir qué es y qué no es plagio a un sistema informático escasamente transparente y operado por una empresa privada, se pierde la oportunidad de formar a los estudiantes en los valores que tienen que caracterizar la vida académica.
Además, no olvidemos que el aprendizaje en la sociedad de la información tiene que tener en cuenta y basarse en la correcta reutilización de las creaciones y elaboraciones intelectuales previas (con identificación de las fuentes y la autoría, si procede), sin perder de vista tampoco el mandato de fomento del conocimiento libre recogido en los estatutos de nuestra universidad.

5. Refuerzo de modelos de evaluación limitados
La evaluación forma parte del proceso de aprendizaje y tiene como finalidad ayudar al estudiante a aprender, no sancionar, etiquetar o convertirse en la motivación para aprender. Los SDP son o pueden ser eficaces sólo en caso de que se evalúen exclusivamente los productos finales y no el proceso, trabajos descontextualizados y repetitivos año tras año. Los SDP refuerzan un modelo de evaluación limitado y poco formativo. Si se puede aprobar copiando, el problema está sin duda en el tipo de evaluación que se usa.

En conclusión, el CENT recomienda que antes de adoptar un SDP y diseñar una política de uso la Universitat Jaume I considere todas las posibles implicaciones detenidamente en los ámbitos de debate y decisión oportunos.

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Cómo afecta la producción de los vídeos a la participación de los estudiantes en un MOOC

Octeto - 13 octubre, 2014 - 09:16
URL: http://www.edx.org/blog/how-mooc-video-production-affects

Resumen de un estudio empírico sobre cómo influyen las características de los vídeos en la implicación de los participantes en un MOOC. Un grupo de investigadores analizaron los logs de una muestra de cursos de edX para medir durante cuánto tiempo los estudiantes visualizaban cada vídeo y cuántos respondían los ejercicios subsiguientes.

Estas fueron las conclusiones principales:

Temas: MOOCvídeoedXelearning
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Para una tecnología educativa crítica

Jordi Adell - 12 octubre, 2014 - 11:37

Hace unos días, leyendo el libro de Selwyn y Facer (2013), que recomiendo vivamente a toda persona que se dedique a la tecnología educativa o que la utilice en su práctica docente (no tengo comisión), encontré una cita que no me resisto a copiar aquí. Es de un artículo de Amin y Trift de 2005 y explica qué es, según Selwyn y Facer,  “adoptar un punto de vista políticamente consciente” de la tecnología educativa

It is important to note at this point that adopting a politically aware “critical” approach toward educational technology does not necessarily entail a dogmatic adherence to any particular theoretical stance, school-of-thought or “-ism.” Rather the critical perspective is rooted in a broader recognition of technology and education as a set of profoundly political processes and practices that are usefully described in terms of issues of power, control, conflict, and resistance. As such, much of the underlying impetus for a critical approach toward educational technology stems from a desire to foster and support issues of empowerment, equality, social justice, and participatory democracy (see Gunter, 2009). These ambitions are perhaps best summarized by Amin and Thrift (2005, p. 221) in their four-point agenda for critical scholarship as follows:

First, a powerful sense of engagement with politics and the political. Second, and following on, a consistent belief that there must be better ways of doing things than are currently found in the world. Third, a necessary orientation to a critique of power and exploitation that both blight people’s current lives and stop better ways of doing things from coming into existence. Fourth, a constant and unremitting critical reflexivity towards our own practices: no one is allowed to claim that they have the one and only answer or the one and only privileged vantage point. Indeed, to make such a claim is to become a part of the problem.

 Pues eso.

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Referencias:

Amin, A. & Thrift, N. (2005). What’s left? Just the future. Antipode, 37, 220–238.

Facer, K. & Selwyn, N. (2013). The Politics of Education and Technology: Conflicts, Controversies, and Connections. New York: Palgrave MacMillan. (el primer capítulo, del que he tomado la cita,  se puede bajar gratuitamente).

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Carta de la “desexcelencia”: salvemos la universidad

Jordi Adell - 14 setembre, 2014 - 10:10

 

Hace unos día,  Artur Aparici, un amigo y colega de la universidad, me mandó un texto muy interesante que quiero difundir aquí.  Se trata de una carta con una serie de compromisos personales que puede adoptar el profesorado para salvar la universidad. En Scribd hay una traducción al castellano, que copio  más abajo para comodidad del lector/a, pero el original en fracés se puede leer aquí (también en formato PDF).  Y también hay disponible una versión en catalán. Si te parece conveniente, difúndela.

 

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Carta de la “desexcelencia

En los inicios del siglo XXI, la excelencia es una idea omnipresente. La encontramos en la empresa, en el deporte, en la alimentación, en la televisión, y ha llegado hasta la intimidad de nuestros hogares. La excelencia expresa la superación personal, el crecimiento continuo del rendimiento y del éxito en un mundo en el que se extiende la idea de que nos hallamos frente a un profundo cambio donde solo los más fuertes sobrevivirán.

Recuperada por la política neoliberal y por el mundo empresarial desde los años 80, la excelencia se apoya en un lenguaje mágico y seductor que despierta cierta sonrisa ya que hay mucha distancia entre los eslóganes de los nuevos managers y la realidad que tratan de construir. Sin embargo, esta sonrisa desaparece cuando analizamos los efectos concretos de una gestión de las cosas basada en la idea de la excelencia: hipercompetitividad, desvalorización de los saberes construidos sobre la experiencia, modificación continua de las prácticas profesionales, precariedad, evaluaciones estandarizadas, todo ello provoca efectos negativos de desmotivación, baja autoestima y disminución de la calidad del trabajo.

Aunque en la universidad la idea de la excelencia ha llegado más tarde que en otros ámbitos, muchos dirían que ha sido acogida con los brazos abiertos, con la fe del converso. En el agitado proceso de Bolonia, que consagraba la competitividad entre las universidades europeas, se hacía necesario cuidar la propia imagen de marca universitaria, transformar la propia institución en una máquina de guerra capaz de absorber mayores fondos y los mejores estudiantes y profesores para poder posicionarse en los lugares de prestigio de los ránquines globales. En un contexto de crisis y penuria, la preocupación por la financiación ha impulsado aún más los sistemas de gestión de la investigación y la enseñanza basados en indicadores.

Tras una década de reformas ininterrumpidas, se observa en la actualidad un progresivo deterioro y no una mejora de la institución universitaria. Es cierto que se ha crecido en capacidad de comunicación, en capacidad de producir indicadores de excelencia que llevan a algunos a mejores posiciones en los sistemas de clasificación. Pero todo esto no garantiza que haya mejorado la calidad de nuestro trabajo. Peor aún, estos crecimientos esconden muchas veces una bajada de dicha calidad: mercantilización del aprendizaje, sustitución de saberes teórico-reflexivos por saberes instrumentales, declive del espíritu crítico, especialización extrema de campos y líneas de investigación, fraudes en la investigación, etc. Tras la fachada de cartón piedra, la política de la excelencia lleva a un resultado exactamente inverso al que trata de promover.          

Esta constatación lleva a proponer la idea de “Desexcelencia”. Lejos de querer significar un llamamiento a la mediocridad o la pereza, la desexcelencia invita a preocuparse por la calidad real y efectiva del trabajo en la universidad, de modo que seamos conscientes de la naturaleza del trabajo que realizamos y de la satisfacción que puede producir. Según este enfoque, inspirado en el trabajo artesanal, la calidad se cultiva conciliando el acto y el sentido, lo que pone en cuestión la actual gestión de las universidades. El llamamiento a la desexcelencia no reivindica la vuelta a ninguna edad de oro sino que invita a criticar la actual evolución fallida de las universidades.

¿Para qué una “carta de la desexcelencia”?

A lo largo de la década pasada se han hecho oír en el mundo académico en Francia y Bélgica, numerosas voces críticas que han denunciado las prácticas de la excelencia en la investigación y la docencia. Entre otras propuestas, se ha preconizado ralentizar –Slow Science- y repensar los valores en el mundo universitario de cara a alcanzar un trabajo de mayor calidad: trabajo compartido, honestidad, gratuidad, satisfacción con el trabajo bien hecho.

Se han promovido múltiples llamamientos con miles de firmas de apoyo en todo el mundo. Este hecho es satisfactorio, pero se hace necesario ir más allá de la firma, la sensibilización y la denuncia. Es preciso que cada uno reflexione sobre el lugar que ocupa en la reproducción de la ideología de la excelencia. Se hace necesario conocer la responsabilidad personal en el desarrollo de esta lógica y saber hasta qué punto formamos parte y colaboramos en el funcionamiento de está mecánica. Cuando aceptamos ciertas reformas generadas en nombre de la excelencia, cuando cumplimos las imposiciones que esta nos reclama y la carrera competitiva que impone, nos convertimos en actores de nuestra propia destrucción.

Una forma de salir de estas contradicciones es transformar nuestras maneras de ser y actuar y poner en práctica nuestros valores y no solo hacer llamamientos a las autoridades educativas, que parecen más reocupadas por la imagen que por el funcionamiento real de la universidad.

Con esta finalidad nace la carta de la desexcelencia. Es fruto de una reflexión colectiva que pretende abrirse a la participación de todos. Una reflexión que busca sustituir la ilusa meta de la excelencia por la idea de un trabajo honesto y bien hecho en el marco de una universidad pública, democrática y accesible, algo muy diferente a las tendencias que hoy se abren ante nuestros ojos.  

Más allá del debate, aceptación y firma de esta carta, se pretende su difusión a través de la apropiación personal y crítica de su contenido y mediante la adopción en la vida académica de cada uno de nosotros: en la docencia, en la investigación y en la gestión. Las proposiciones que contiene la carta pueden ser moduladas en función de los perfiles individuales y de las posibilidades de acción de cada uno. Por más que les pese a los nuevos managers de la universidad, hay múltiples intersticios en los que se desarrollan formas de resistencia muy diferentes. Desde esta carta no se hace un llamamiento al suicidio profesional a través de su cumplimiento a rajatabla. Proponemos que esto pueda ser modulado dependiendo del margen de maniobra de cada estamento académico. Para lograr una comunidad universitaria basada en el diálogo y la solidaridad, lo ideal sería su máxima extensión.

 

DOCENCIA

La enseñanza es una misión esencial de la universidad. No es un producto de consumo sujeto a normas de rentabilidad.

Consecuentemente, me comprometo a:

- Defender la libertad de acceso de los estudiantes a la universidad.

- Oponerme a la organización de áreas de conocimiento basadas en fenómenos de moda o de mayor número de alumnos.

- Denunciar los discursos y dinámicas que están transformando las universidades en instituciones estrictamente profesionalizantes, prometiendo la adquisición de competencias directamente operacionales.

- Rechazar el trato a los alumnos como si fueran clientes o consumidores. Más en concreto:

            -Llevando al centro de la docencia dinámicas de construcción del saber poniendo en marcha dispositivos pedagógicos que permitan la construcción conjunta de saberes –seminarios conjuntos entre asignaturas, trabajos prácticos-.

            – Luchando contra la infantilización de los alumnos en los procesos de aprendizaje que va aparejada con la estandarización de contenidos y de las expectativas. Ello impide el desarrollo de la curiosidad y del espíritu crítico.

            – Evitando la estandarización de las formas de evaluación.

- Mantener una exigencia intelectual hacia los estudiantes, explicándoles sus obligaciones y responsabilidades en materia de trabajo personal y exponiéndoles los objetivos y las exigencias de los cursos, discutiendo con ellos la organización de los contenidos y recogiendo información para valorar el efecto de la docencia y planificar cursos sucesivos.

- Crear una enseñanza reflexiva que permita al alumno construir herramientas para interpretar mejor el mundo.

- Rechazar los listados de “competencias” que no tengan como principal objetivo la expansión personal e intelectual de estudiantes y profesores mediante la construcción de saberes (pensamiento), saber hacer (métodos) y saber estar (valores).

- Promover reflexiones pedagógicas colectivas a escala departamental para contener la creciente estandarización actual de la enseñanza.

- Velar porque las líneas pedagógicas institucionales centralizadas no caigan en las mencionadas formas de estandarización docente y de uniformización tecnológica de la pedagogía.

- No promover o participar en cursos, o tipos de formación que puedan producir una discriminación económica.

- No seleccionar nuevos profesores o nuevas promociones que se basen únicamente en su experiencia de investigación y publicaciones o en su capacidad de movilizar fondos de investigación. Las capacidades pedagógicas han de ser una prioridad para contratar docentes.

- Valorar la experiencia profesional en las contrataciones solo cuando esta beneficie a los alumnos y a la investigación.

- Exigir que cualquier procedimiento de evaluación externa o interna de la docencia tenga claramente especificados sus criterios y objetivos y recoja los puntos de vista de los evaluados sobre la cuestión.  

 

INVESTIGACIÓN

Para nosotros, la investigación genera conocimientos diversos y abiertos. No es una empresa productivista y utilitaria. No tiene como finalidad la fabricación de productos acabados.

En consecuencia, me comprometo a: 

- Considerar la investigación y la docencia como inseparables, tanto en los principios como en la práctica. La investigación se enriquece con el dispositivo pedagógico y este permite la transmisión de conocimientos y el surgimiento de nuevas preguntas de investigación.

- Defender la libre elección de temas de investigación, sin imposiciones basadas en criterios de rentabilidad.

- Rechazar las actuales lógicas de evaluación y clasificaciones que ponen en competición a los investigadores y a los grupos de investigación haciendo que peligre el trabajo colaborativo. En concreto, me comprometo a: 

            – No dar validez a los ránquines internacionales, cuyas finalidades y métodos deben ser discutidos.

            – No participar o someterme a evaluaciones que no se correspondan con autoevaluaciones decididas por los propios grupos de investigación. Lo que significa que los criterios de evaluación hayan sido discutidos colegialmente y lleven a evaluar objetivos pensados conjuntamente.

            – No aplicar sistemas de evaluación en la universidad que provengan de otro tipo de evaluación concebida de manera estándar para otro tipo de organizaciones (como empresas, por ejemplo).

            – Rendir cuentas a la sociedad, pero sin que esto cree una dependencia de la demanda social o privada. Es necesario defender la perspectiva de una investigación a la escucha del mundo, pero lo suficientemente autónoma para que su agenda no venga marcada por otras finalidades.

- Respetar las reglas en cuanto a la contratación y promoción del profesorado.

            – No primar procedimientos de contratación que desfavorezcan a los candidatos “locales”

            – Eliminar la hegemonía de baremos cuantitativos (número de publicaciones, índice de impacto, factor h…). Reintroducir prioritariamente los procedimientos cualitativos que se centren sobre la valoración del contenido de los expedientes.

            – No utilizar el postdoctorado en el extranjero como criterio de selección (es claramente discriminatorio para las mujeres y los menos favorecidos económicamente)

            – Para los procesos de selección, contratación y promoción, creación de formularios y procedimientos abiertos que den cabida a la argumentación y la expresión de los méritos de manera argumentada y no sujeta a número de caracteres u otras limitaciones por los procedimientos informáticos al uso.

            – Promover ayudas accesibles a aquellos que no alcancen las contrataciones

            – Promover que los procesos de movilidad en la investigación se acojan a programas financiados.

- No sometimiento a la obsesión productivista en materia de publicaciones. Crear medios para que las investigaciones largas no se vean discriminadas por esta obsesión de publicar rápido. Facilitar la difusión de la investigación al conjunto de la sociedad.

Lo que implica:

             – Apartarme del uso de indicadores bibliométricos en la gestión de las carreras y en la selección de los proyectos de investigación.

            – Evitar obsesionarse con la posición ocupada en el marco muy cuestionable de los indicadores bibliométricos (índice h, factor impacto…) o con la posición ocupada por otros colegas.

            – Reflexionar junto a los investigadores más jóvenes sobre los peligros de una investigación basada en la ideología de la excelencia que da prioridad a la cantidad y la rapidez por delante de la calidad y el contenido.

            – Favorecer la publicación de textos de síntesis (en artículos, libros o capítulos de libro) y no la reiteración o clonación de artículos con vistas a inflar el curriculum.

            – No firmar artículos en los que no haya tenido un papel activo en la investigación y la escritura.

            – Favorecer plazos de entrega largos en las convocatorias para conseguir mejores niveles de calidad en la escritura.

            – Favorecer la escritura conjunta posibilitando la firma en nombre de colectivos y no de autores.

            – No dar por supuesto el inglés como lengua de publicación

            – Cuidar que los contratos de publicación no dejen nuestras investigaciones en manos privadas y con finalidades mercantiles.

            – Publicar en Open Acces

            – Publicar en revistas locales, regionales, nacionales y en las editoriales universitarias.

            – Favorecer la discusión de mis investigaciones dentro y fuera de los medios académicos.

            – Redactar y publicar resultados a disposición de medios y colectivos no académicos (revistas de asociaciones, por ejemplo).

           – No dejar que mi trabajo de investigación me aleje de otros ámbitos de la actividad universitaria.

- Combatir la conversión de los grupos, departamentos o institutos de investigación en células empresarializadas:          

            -Favoreciendo la gestión colegial y democrática, demandando sistemas que la posibiliten

           -Favoreciendo la existencia de estructuras interdisciplinares en la universidad.

            -Favoreciendo diversas formas de vinculación de las personas a las unidades de investigación.

            -Protegiendo y desinfantilizando la situación de los doctorandos. Promoviendo su participación paritaria y su libertad académica de elección en la investigación.

Igualmente, posibilitando una información lo más clara posible sobre sus expectativas profesionales en la universidad y eliminando en lo posible su precarización en todos los terrenos.

            -Favoreciendo el uso público y no con fines personales de los resultados de investigación producidos colectivamente y con fondos públicos. Las investigaciones realizadas con dichos fondos pertenecen a la sociedad.

-Limitar las cargas administrativas que dificultan actualmente las tareas de docencia e investigación (informes, guías docentes, evaluación, coordinación, gestión de proyectos…)

-En los contratos de investigación realizados con entidades privadas, incluir, en la medida de lo posible, un uso abierto de los resultados.

 

GESTIÓN-ADMINISTRACIÓN

La administración es un componente esencial en el funcionamiento de la universidad. No ha de entenderse como el equipamiento pasivo y maleable de los nuevos managers universitarios.

En consecuencia, me comprometo a: 

-Exigir una estructura administrativa suficiente con un trabajo satisfactorio en todas sus dimensiones: salariales, espaciales, formativas, organizativas.

-Velar por que las nuevas iniciativas de docencia e investigación no se planifiquen sin contar con los medios que aseguren su correcto desarrollo.

-Contar con los puntos de vista y recomendaciones del personal administrativo

-Reivindicar un peso creciente de la esfera administrativa en las tomas de decisión.

-Valorizar y movilizar recursos internos en materia de organización del trabajo y de gestión en vez de recurrir a consultorías y servicios externos.

 

UNIVERSIDAD SERVICIO PÚBLICO

Las universidades tienen una misión de servicio a la colectividad. Son, y deben seguir siendo, un lugar abierto y conectado a la sociedad. Sin embargo, este servicio no debe reducirse a cubrir necesidades y demandas sociales marcadas por lo inmediato, decididas por los responsables políticos para su propia visibilidad personal o institucional. Tampoco es un servicio público de cara al mercado de trabajo o a las empresas para sus propias dinámicas de rentabilidad. 

En consecuencia, me comprometo a:

- Defender la libertad de expresión de los miembros de la universidad, incluso cuando supongan una crítica a la institución universitaria.

- Apoyar los vínculos de la universidad con la sociedad (asociaciones, empresas, movimientos sociales) siempre que conlleven un beneficio y aprendizaje mutuo y un sentido de emancipación colectiva.

-Rechazar la visibilización personal o de la universidad a cualquier precio (por ejem. en espacios televisivos donde el formato televisivo hace imposible la explicación de argumentos complejos)

- Crear nuevos espacios y herramientas de discusión entre científicos y no científicos, que puedan generar nuevos encuentros y formas de comunicación y expresión del conocimiento.  

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Enseñanza universitaria en la universidad digital

Jordi Adell - 19 juliol, 2014 - 20:17

El vídeo de mi participación en el II Seminario Bienal: “Las nuevas formas de enseñanza en la universidad digital” organizada por la Cátedra UNESCO de Gestión y Política Universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid el jueves 5 de junio de 2014 en la Fundación Gómez-Pardo de Madrid.

Las preguntas de la mesa redonda eran “¿Está cambiando la forma de impartir docencia? ¿Deberíamos cambiarla?” Y mi “tema”, la personalización de la enseñanza y el aprendizaje.

Incluye hacia el final un mensaje para ingenieros que se dedican al e-learning y la pedagogía. Autocrítica: demasiadas cosas en tan poco tiempo. Soy consciente.

 

El resto de charlas y mesas redondas del seminario puede verse aquí.

Mi agradecimiento al Prof. Michavila por la invitación y a todo el personal de la Cátedra Unesco por sus atenciones. Fue un placer

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Publicado el vol. 3 nº 2 de NAER-Journal of New Approaches in Educational Research

Octeto - 16 juliol, 2014 - 12:54

Se ha publicado y está disponible el vol. 3, nº 2 de NAER-Journal of New Approaches in Educational Research

El presente número contiene los siguientes artículos:

-Koehn, P. H. (2014). Developments in Transnational Research Collaborations: Evidence from U.S. Higher-education Activity.

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